Espanya, capital París

Si alguien me pidiera alguna vez elaborar una lista con los diez libros que mejor explican la realidad española, estoy seguro que éste ocuparía un lugar destacado dentro de esa lista, y es que en Espanya, capital París Germà Bel no solo hace un retrato de la política de infraestructuras a lo largo de los últimos trescientos años; hace un retrato de la cultura política y del proyecto de estructuración del Estado, de la esencia bajo la que se ha construido España como Estado, y como Nación.

España es un país raro, o como acuñó alguien de tanto talento y sabiduría como Manuel Fraga, is diferent. Pocas capitales europeas reúnen tan pocos atractivos para ser nombrados capital de un estado, de un Imperio, como Madrid; lejos de la costa, sin acceso a ríos navegables que la pudieran conectar con las regiones más dinámicas de la Península, parece que el único elemento geográfico por el que destaque sea su centralidad dentro de la Península Ibérica, casi como si de una premonición de su futuro se tratara.

Madrid se convirtió en capital administrativa con Felipe II en el siglo XVI, en capital política con Felipe V en el siglo XVIII y en capital económica con José María Aznar entre finales del siglo XX y principios del XXI. Es pues una capital que se ha ido construyendo desde la nada y que se ha forjado a base de succionar las energías primero de Castilla, como podemos ver en los ejemplos que propone Bel en la decadencia de las ciudades castellanas que acompañó el ascenso de Madrid, y en la actualidad del resto de España, como demuestra el proceso de concentración empresarial de las principales compañías en la capital a pesar de ser originarias de otras regiones de España.

En ese proceso Madrid se vio siempre favorecido por una política de infraestructuras que potenció el diseño de la España radial; primero, con los caminos, después, con el ferrocarril, las autopistas, los trenes de alta velocidad y, finalmente, los aeropuertos; cuyo objetivo era facilitar el control de todo el territorio español por parte del Gobierno centralizado.

Es esta una política que aun se mantiene viva (como demuestra la voluntad del Gobierno de apostar por el corredor central para el tren de mercancías) y que, a menudo, ha puesto la construcción de un proyecto político por encima de los criterios de rentabilidad económica, de ahí los ejemplos de líneas de AVE con unos índices de ocupación bajísimos, de aeropuertos sin aviones, de autovías vacías y toda la larga lista de despropósitos que todos empezamos a sabernos ya de memoria. Nos han repetido hasta la saciedad que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero tendríamos que replantearnos hasta que punto esa locura en la que nos han metido, no es fruto de un absurdo proyecto de construcción nacional.

Para aquellos que queráis saber un poquito más sobre el tema del autor os dejo los enlaces a la página personal de Germà Bel, autor de Espanya, capital París,  donde podréis encontrar referencias a su obra y los artículos que publica en prensa, también os dejo una intervención suya en el programa Singulars de Canal 33 donde expone las ideas recogidas en este libro y una intervención en Salvados, para aquellos que no entendáis el catalán.

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